Mi
Il y a 3 heures
You go go girl.

“Con el amor de los esposos dejamos atrás el terreno del espíritu y nos adentramos en esa esfera intermedia que se extiende entre espíritu e instinto, donde, por una parte, la llama pura de Eros se excita hasta convertirse en el fuego de la sexualidad y, por otra, formas de amor ideales, como el amor paterno, el amor a la patria, el amor al prójimo se mezclan con la avidez de poder personal, con el deseo de poseer y dominar. Esto no quiere decir que todo contacto con la esfera del instinto signifique necesariamente degradación. Al contrario, la belleza y la verdad de la fuerza amorosa se pone de manifiesto tanto más plenamente cuanto mayor cantidad de instinto sea capaz de contener. Pero cuanto más sofoque el instinto al amor más sale a la luz el animal. Así, el amor del novio y de la novia puede ser tal que cabe decir con Goethe: ‘Cuando la intensa fuerza espiritual/ los elementos/ para sí arrebató,/ no hubo ángel que separase/ la doble naturaleza unida/ de la intimidad de ambos:/ tan sólo el amor eterno/ consigue separarla’. No siempre se trata necesariamente de un amor así, sino que puede ser también un amor de esa clase de la que Nietzsche dice: ‘Dos animales se han reconocido’. El amor de los enamorados cala más hondo. Falta la consagración de la promesa, de los votos de vida en común. En cambio, esa otra belleza del destino, de lo trágico, puede transfigurar este amor. Pero, por lo general, predomina el instinto con su oscura pasión o su chispeante fuego de paja”.
Carl Gustav Jung
Sobre el amor
· Armar la mochila e irme muy lejos.
· Caminar bailando por la ciudad en una tarde donde el sol se muestre brilloso y radiante.
· Que me hagan reír, sonreír y sonrojarme.
· Escuchar y admirar durante horas a mis alumnos de Villa Diamante. Aprender tanto de ellos.
· Enamorarme de una sonrisa y una mirada encantadoramente transparentes.
· Reírme hasta que me duelan las mejillas, como antes.
· Tomar un licuado de frutilla bien frío. Combinarlo con una flor en el pelo y adornarlo con la conversación amorosa de un amigo.
· Recibir un abrazo sincero tan fuerte que me deje momentáneamente sin aire.
· Que me miren sinceramente a los ojos y adivinen lo que estoy pensando.
· Vivir en armonía con todo lo que me rodea (que no es, precisamente, lo más lindo, soñado y deseable).
· Irradiar energía tan colorida así como poderosa y armónica.
· Sentarme en la plaza durante horas, alimentar a las palomas, observar a la gente que también está en ella y sentirme la protagonista de una película de Almodóvar.
· Ser tan bella y melancólica como un personaje de la literatura cortazariana (aunque bastante más simple pues esta condición -hasta donde yo sé- trae aparejada, tras de sí y como una consecuencia empírica, la felicidad).
· Viajar a un lugar donde todo sea nuevo y por aprender/aprehender. Conocer gente, lugares y momentos hasta ahora inexplorados. Aprender tanto de ello, volverme más naturalmente sabia y menos artificialmente reflexiva.

-¿Cómo te llamás?
- Nuria.
- ¿Luria?
- No, Nuria. Con "n".
- Bueeeeno, es lo mismo.
- No, no es lo mismo.
Corte.
- ¿Cómo te llamás, linda?
- Nuria.
- Ah, como el puente.
- No, ese es La Noria y yo me llamo Nuria. (lo voy a matar)
- Ah... ¿y sos de acá?
- Sí ¿de dónde voy a ser? (agárrenme que lo mato a este gil)
