lundi, février 16

Pensar II




Y vivo pensando hasta el agotamiento y viviendo situaciones anticipadas en mi mente, clasificando palabras, analizando situaciones/hechos/frases/comportamientos, intentando entender. Pensar-reflexionar-analizar constantemente en mi interacción cotidiana es muy normal para mí; una actividad que no cesa y se volvió inintencionada, sólo provocada por la costumbre y el curso de las cosas.

Entonces, estudiar una ciencia social no sólo significa ir a la facu, escuchar análisis exhaustivos de textos, leer tesis, antítesis y síntesis hasta el cansancio y rendir muchos exámenes. Significa una elección de vida: pensar y reflexionar para entender lo que te rodea. Y esto abarca: novios, amantes, madres, amigas, padres, compañeros de trabajo, chicos con los que salís, etc.

Ya sola en mi habitación inmersa en lo inmenso de mi universo mental, ya con una amiga arriba del colectivo en el viaje Microcentro-Lanús (para el deleite de los pasajeros que están cerca y escuchan todo a.no.na.da.dos y no entienden nada), ya en una charla con un compañero, que consta de pocas palabras e intentando llevar mucha información kinésica con gestos, palabras contundentes, tono de la voz, etc. para no revelar demasiada información verbal incómoda y potencialmente comprometedora en una relación que no lo amerita.

Analista y crítica social (¿una nerd?), con todo lo que ello implica.

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