mardi, octobre 6

Lo que la realidad es (y no es)

Un día de estos voy a cometer un error, voy a sentirme tan cómoda y carente de máscaras que me voy a delatar. Inconscientemente, voy a hacer ese gesto que tengo desde antes de poseer razón (y del cual nunca me pude deshacer, pese a algunos intentos fallidos durante la adolescencia, cuando me avergonzada), ese secreto que sólo sabemos mi mamá y yo, y me gusta hacer cuando mis cabellos están fríos y bien limpios, ese gesto un tanto bizarro que se torna terriblemente insistente cuando estoy cansada y tengo mucho sueño. Ese secreto prohibido y desconocido por todos que consiste en enrollar mis cabellos alrededor de mi oreja, aplastándola, dejándola chiquita y apretujada. Esa costumbre que me deja sin oreja, que la esconde y deforma. Eso que nadie debe ver jamás (pero vos un día de estos lo verás).

Un día de estos te vas a reír de mi aspecto cuando despertemos juntos: de mi flequillo descontrolado que ni un millón de peines podrían darle remedio, de mis ojos orientales y pegadísimos entre sí, imposibles de abrir.

Un día de estos me vas a ver dormir con camisón de verano y medias (que me saco cuando me da calor, en la mitad de la noche, y voy creando, con el correr de los días, una mini-salada en la cama).

Un día de estos vas a saber todo lo que me gusta el cine, porque con él puedo ser mil personas a la vez, vivir mil vidas en una sola y sentir cosas que no podría, de otro modo. Que me cuenten historias, hipotetizar con vidas ajenas, ser testigo de historias de amor tan puras e irracionales que logran vencer todos los obstáculos, conocer personalidades extrañas, saber los finales sin tener que esperar años y años.

Un día de estos me vas a ver muerta de frío, con el ponchito boliviano marrón en los hombros y poniéndole cantidades exageradas de miel a un té con azúcar.

Un día de estos te voy a confesar que las mujeres de antes eran mil veces más bellas y agraciadas que las de ahora.

Un día de estos vas a enterarte de que en realidad estoy infinitamente enamorada de la Antropología (pese a todo lo que me quejo de ella).

Un día de estos te vas a preguntar por qué no me gustan los moluscos y mariscos. Y me lo vas a preguntar y no lo voy a saber explicar.

Un día de estos vas a saber tantos secretos que me vas a tener que jurar silencio, so pena del peor castigo que haya en el mundo (que tu piel quede pegoteada por mi dulce de leche preferido o una corrida hasta que me alcances, que va a ser muy rápido, muy pronto, listo, ya está).

Un día de estos vas a saber cuán en serio me tomo las letras de las canciones que escucho, las películas que miro y mis fotografías preferidas. Una manía casi adolescente. Alguna vez pensé en que mi hombre ideal era alguno de los autores de las canciones cuya letra me llega más profundamente o quien escribió el libro/guión de la película que más logró emocionarme o aquel fotógrafo que logró captar tanta belleza y emociones en una sola toma. Un día de estos lo vas a saber.

Un día de estos vas a creerme cuando te diga, sincera y seriamente, que lo más importante y lo único real en la vida es el amor. Que el resto de las cosas en el mundo es sólo el decorado barato y programado por una mente formateada, de una obra de teatro mal montada y de bajo presupuesto.

Un día de estos me vas a ver con mi peor joggin’ y mis pantuflas rojas (el último regalo que me hizo la abuela) similar, según Chío, a Johnny Depp en “Secret Window”.

Un día de estos vas a sentir lo mismo que yo cuando veas los ojos de un niño, un par de ojos renegridos y pestañas larguísimas, su vocecita aflautada, ese beso que te humedece la mejilla y nunca hay que limpiar, pues perdería sus propiedades mágicas, su inocencia, su dulce intencionalidad.

Un día de estos vas a enojarte porque no te dejo dormir, porque invento cualquier excusa y tema de conversación para tenerte un ratito más conmigo. Que los alumnitos, que la anécdota con el cartonero del barrio, que las interminables andanzas por zona sur, que ese novio que a nadie le importa de mi amiga. Puras excusas: sólo quiero que estés un rato más junto a mí. Evitar que te duermas y sentirme sola (un poco tonta por no lograr conciliar rápidamente el sueño y egoísta por no dejarte tranquilo).

Un día de estos vas a saber cuánto me gusta el café con leche y los alfajores de dulce de leche para la merienda. Combinar la ropa toda, leer antropología clásica (muy muy étnica y exotizante), escribir cosas cuando estoy triste y escuchar música francesa. Sentarme a tomar unos mates amarguísimos con mamá cuando las dos volvemos de trabajar, hacer platos que no me salen del todo bien por más que lo intente, dar regalitos sin motivo o razón alguna, dar besos y abrazar a la gente que quiero. El perfume que deja en el aire un corte de pasto reciente, oler la goma que tengo en la cartuchera de la escuela (porque me hace acordar a la escuela primaria, me transporta a la dulce infancia, donde casi todo era belleza), hablar hasta por los codos, hacer reír a mis alumnos, escuchar las historias que tienen los demás para contarme y que, en general, nadie quiere oír.

Un día de estos vas a revolver mi cartera buscando un pañuelo, sweater o espejo. Y ese pequeño acto de confianza me va a llenar de emoción, me va a poner estúpidamente contenta.

Un día de estos vas a saber cuán profundamente deseo vivir en una cabaña de madera, rodeada de pinos y lindera a un gran lago de aguas verdes. Vivir ahí acompañada de un gran amor y una bebé de bucles castaños y profundos ojos negros llamada Canela (o, en su defecto, Narciso).

Un día de estos te voy a cantar una canción, muy desafinada e inventando casi toda la letra.

Un día de estos voy a estar distraída y me vas a abrazar. Y ese abrazo me va a otorgar una huella de felicidad que ni un millón de problemas va a lograr borrar.

Un día de estos vas a necesitar mi ayuda en un dominio que nadie más va a poder manejar, y voy a ser feliz por eso.

Un día de estos te vas a enterar de cuán indecisa soy (una decisión de qué desayunar o con qué medias combinar estos zapatos pueden requerir de la opinión de múltiples interventores y un debate empedernido con la potencial portadora de dichas prendas).

Un día de estos vas a saber tanto, pero tanto… que esa ausencia de secretos me va a atemorizar un poco, me va a hacer sentir diminuta y desnuda pero tan feliz que nada va a lograr opacar, enturbiar o enmudecer ese sentimiento de pureza y, en última instancia, realidad.

3 commentaires à propos de cela:

Pili a dit…

Hay por Dios Mujer, se me cayeron las bragas. Un día de estos vas a saber que te amo, quizá?. A no desvanecerse en la necedad de los que no saben comprender la sensibilidad de una gran dama.
Te quiero.
Un Beso.

nuria a dit…

Yo también, bella mujer, yo también!

Sol a dit…

¡Pucha nena!, ¡no vale conmoverme así! Se me hizo un nudo en la garganta y me dieron ganas de tener eso. Y de abrazarte fuerte, fuerte.
Te quiero más que quiero.
Besos ruidosos, cariñosotes y divertidos.